El Programa Familias Rionegrinas Solidarias promueve el acogimiento temporal de niños, niñas y adolescentes menores de 18 años que se encuentran en situación de vulnerabilidad, garantizando así su derecho de vivir en familia. 

La Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), organismo que lleva adelante este programa, es quien convoca, selecciona y evalúa posible familias que puedan cuidar de estos niños de forma transitoria mientras se resuelve la situación que dio inicio a la separación del niño de su medio familiar de origen. 

En el proceso de selección, una de las etapas significativas es brindar capacitaciones para que cuando un niño, niña o adolescente es acogido por una familia, estas cuenten con los recursos necesarios para saber cómo recibirlo y escucharlo. 

El equipo del Programa en la localidad de Cipolletti lleva más de tres años implementando espacios de capacitación, que además de brindar herramientas, sirven para compartir experiencias de lo que se vive en cada proceso de acogimiento. 

“También estos espacios son muy enriquecedores para aquellas familias que aún no vivenciaron un acogimiento y, a su vez, el intercambio de experiencias es motivador para aquellas familias que si se encuentran activas, ya que profundizan su práctica. Desde nuestra perspectiva, estos encuentros fortalecen la red conformada entre los equipos de la SENAF y las familias”, explicó Luciana Álvarez profesional del programa en la localidad. 

A la fecha se abordaron temas como: la importancia del autocuidado de las familias a la hora de acoger un niño/a adolescente enfocado en resguardar la unión familiar; etapas del proceso de acogimiento y; el derecho a vivir en familia de las adolescencias, entre otros. 

Estos espacios que se realizaban de manera presencial, ahora a raíz de la pandemia de COVID 19, se llevan adelante a través de la plataforma zoom. Y a partir de marzo del 2021, se sumaron a las familias inscriptas en la localidad de Cinco Saltos.

“La recepción de las familias es sumamente positiva. Observamos una participación activa con aportes enriquecedores. Estos encuentros son necesarios para poder generar espacios donde se puedan poner en palabras los temores, avances o dudas. La idea es dar protagonismo a la palabra de cada familia y, para nosotros los profesionales contar con estos aportes nos permite unificar la teoría con lo vivencial, obteniendo notorios resultados”, finalizó la profesional.